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Visita turística al Monasterio Cisterciense de Santa María de Huerta

La visita turística a nuestro Monasterio Cisterciense Santa María de Huerta se realiza en la planta baja del monasterio, la parte artística y más antigua. En la planta alta vivimos la comunidad de Monjes Cistercienses que habitamos esta Escuela del Servicio Divino.

Por nuestro estilo de vida contemplativo la planta alta es de estricta clausura y por eso no forma parte de la visita. La visita que realizas no es a ruinas, es a un monasterio vivo que está en plena actividad monacal.

El recorrido de la visita turística está compuesto por tres grandes bloques: la Iglesia, dos claustros y las dependencias del monasterio. Cuatro estilos: románico, gótico, plateresco y herreriano, que se suman en uno solo caracterizado por su austeridad: el cisterciense.

Durante la visita tienes dos proyecciones audiovisuales, una que se exhibe en varios momentos puntuales en la Cilla (Almacén del S. XII) y otra que es presentación continua (que está en la Sala de Profundis S. XVII). Cuando entras al recinto lo haces al Claustro Herreriano del S. XVII, donde las imponentes estatuas de Don Rodrigo Jiménez de Rada y de San Martín de Finojosa, ambos enterrados en el altar mayor de la Iglesia, te dan la bienvenida.

De allí pasas a la Iglesia que comenzó a edificarse en el S. XII y su finalización fue alrededor del S. XIV. Desde la puerta mayor de la Iglesia pasas al Claustro Gótico del S. XII de puro arte cisterciense, revelado por la sencillez en las decoraciones, adornado por arcosolios que sirven de sepulturas a caballeros que lucharon en las guerras de reconquista.

Dos salas del S. XVII siguen a continuación, la Sala de Profundis que está en restauración y la Escalera Real por donde subían los reyes, obispos y nobles que visitaban el monasterio.

Seguido está la dependencia más importante de nuestro monasterio, el Refectorio gótico del S. XIII, que es único en todo el mundo dentro del arte cisterciense por todas sus características. Sobre el Claustro Gótico se contempla el Claustro Plateresco con sus medallones y rostros de piedra que recuerdan historias y sucesos. Al lado del Refectorio está la Cocina gótica del S. XIII al estilo de las cocinas cistercienses españolas y pasando por el corredor de los Hermanos Conversos se pasa al Domus Conversorum o la Sala de Hermanos Conversos del S. XII, que es de un sobrio estilo románico de transición al gótico.

En frente está la Cilla o almacén del S. XII, de estilo totalmente románico, donde se exhibe el audiovisual que complementa la visita. Al salir se retorna al Claustro Herreriano desde donde se accede a la salida.