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Cursillo

Vida Monástica y Oración

Cursillo Cister

Se trata de dar a conocer la vida monástica y la oración a toda persona que esté interesada. Durante los tres días del cursillo los participantes pueden convivir con los monjes participando de su oración y de su trabajo.

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Comunidad

7 días en el monasterio

2 Monjes Arrodillados

¿Te interesa tener una experiencia de silencio y espiritualidad, de vida sencilla en armonía con uno mismo y con lo que nos rodea? La espiritualidad solo es real cuando se vive y nos transforma. Te ofrecemos esa posibilidad sin más pretensiones, con el deseo de compartir lo que hemos recibido. Una experiencia vivida desde dentro, con los monjes y como los monjes.

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Fraternidad

Los Laicos Cistercienses

Fraternidad Cister

Somos un grupo de cristianos, hombres y mujeres laicos, de diversas edades y condición, que aspiramos a vivir en la sociedad de acuerdo con el mensaje evangélico, basándonos en la espiritualidad y carisma cisterciense.

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Vocación

Monastica Cisterciense

Vocacion Cister2a

La vocación es Dios pidiendo permiso para caminar con nosotros y para que en nuestra vida hagamos su voluntad. En la medida en que uno se decide a dejarle sitio se va fortaleciendo la relación de amistad con Dios.

Y en esa amistad es donde se escucha la llamada. Y Dios se mete, no para, te busca, insiste... hasta que uno se decide por el sí o por el no.

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Descubrir el propio proyecto desde la fe, supone querer imitar a Jesús, vivir la experiencia de la amistad y de la compenetración con Jesús como amigo íntimo y salvador. Siempre cuenta con nosotros y no nos deja tranquilos, aunque respeta nuestra libertad


 

Sábado, 09 Mayo 2020 16:00

SE 21 - Dos caminos entre los que elegir

En la doctrina de los dos caminos debemos elegir entre el bien y el mal. El mal suele ser atractivo y sencillo al dar rienda suelta a nuestras pasiones, produciendo un placer inmediato y consecuencias dolorosas, mientras que el bien supone un mayor esfuerzo y renuncia personal al tener que dominar nuestras pasiones, pero suele aportar a la postre una dicha mayor. Es algo de lo que todos tenemos infinidad de experiencias en la vida.

El libro del Deuteronomio nos presenta la Alianza del Sinaí entre Dios y su pueblo como un contrato. Antes de la entrada en la tierra prometida, Moisés recuerda al pueblo las consecuencias de su fidelidad o su infidelidad, ellos deben elegir. Así les dice: Mira: hoy pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Pues yo te mando hoy amar al Señor, tu Dios, seguir sus caminos, observar sus preceptos, mandatos y decretos, y así vivirás y crecerás y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para poseerla. Pero, si tu corazón se aparta y no escuchas, si te dejas arrastrar y te postras ante otros dioses y les sirves, yo os declaro hoy que moriréis sin remedio; no duraréis mucho en la tierra adonde tú vas a entrar para tomarla en posesión una vez pasado el Jordán. Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra. Pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, para que viváis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a él, pues él es tu vida (Dt 30, 15-20). Ese es el mensaje central, una invitación a elegir la Vida, a optar por Dios y seguir sus mandamientos. Alejarse de Dios y sus mandamientos es alejarse de lo que nos vivifica realmente.

El salterio comienza también reconociendo la disyuntiva que todos tenemos en la vida ante la elección del buen o mal camino, invitándonos a elegir la senda correcta: Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, …, sino que su gozo es la ley del Señor (Sal 1, 1-2). Recogiéndonos también la comparación del profeta Jeremías: Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento (Sal 1, 3-4; cf. Jr 17, 8).

Al contraponer los dos caminos quiere resaltarnos la felicidad a la que nos llevará el seguir la Ley del Señor. No se trata de soportar una pesada carga o limitarse a cumplir la obligación de un contrato, sino que nos anuncia la felicitad a que nos conduce tal camino. El justo sigue un camino y el impío otro muy diferente. Escuchar al impío nos puede llevar a cambiar de camino y recibir sus frutos de amargura, ya que el camino de los impíos acaba mal. Los demás libros sapienciales insisten en el mismo tema utilizando otras comparaciones, como el libro de los Proverbios: La senda de los justos es como la luz del alba, que va en aumento hasta llegar a pleno día, mas los malvados caminan en tinieblas, y no saben dónde tropiezan (Pr 4, 18-19). Luz y tinieblas son sinónimos de una vida feliz y plena y de una vida fracasada y autodestructiva. Y el Sirácida nos dice de forma lapidaria: Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera (Eclo 15, 17).

El evangelista Lucas habla de este tema cuando Jesús se está dirigiendo a Jerusalén pasando por ciudades y aldeas. Entonces uno le pregunta si son pocos los que se salvan, a lo que el Señor responde: Esforzaos por entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán (Lc 13, 23-24). Aquí se añade otro aspecto. El camino que lleva a la vida y a la felicidad plena no solo es estrecho, sino que exige diligencia por recorrerlo, pues la puerta que hay que atravesar no siempre estará abierta. Quien demora la conversión para mañana, volviendo a decir al día siguiente: “mañana”, se arriesga a encontrarse con la puerta cerrada. Entonces, por más que se intente, ya no se podrá. Es el tiempo de nuestra condición mortal, que se acaba inexorablemente.

El tiempo no es más que el momento de salvación para hacer nuestro camino, la oportunidad para transformar el corazón. Es la oportunidad que tenemos para “hacer”, lo que terminará modelando nuestro “ser”. Cuando el tiempo se acaba se medirá en qué situación se encuentra nuestro ser. La gracia siempre nos acompaña, pero nuestra respuesta a la gracia es una decisión libre muy personal. Está bien que limpiemos nuestra ropa cuando se mancha de barro (sacramento de la reconciliación), pero lo verdaderamente trascendente es la transformación del corazón que se ha realizado en nosotros. Dios nos puede dar su perdón, pero cada uno de nosotros tiene la llave de su trasformación.

La Didajé, que se centra en la doctrina de los dos caminos, nos resume sencillamente el camino que lleva a la vida y nos da la felicidad: “Hay dos caminos, el de la vida y el de la muerte, y grande es la diferencia que hay entre estos dos caminos. El camino de la vida es éste: Amarás en primer lugar a Dios que te ha creado, y en segundo lugar a tu prójimo como a ti mismo. Todo lo que no quieres que se haga contigo, no lo hagas tú a otro” (Didajé 1,1-2). Luego sigue detallando ambos caminos bajando a lo concreto según la doctrina evangélica y de los apóstoles.

Esta visión es bastante común a toda la humanidad. Es la ética y la moral, que nos enseñan a actuar de forma adecuada para nuestro crecimiento personal y para tener unas buenas relaciones con los demás e, incluso, con la naturaleza. Hasta ese punto podemos estar todos de acuerdo, aunque varíen algunas expresiones éticas según las culturas. ¿Pero qué lugar ocupa Dios en todo esto?

La semilla de Dios, su Espíritu, la fuente de la Vida que supone, se encuentra en el corazón de todas sus criaturas, se quiera o no se quiera. Es como la luz del sol, que ilumina más allá de nuestra ceguera o de que el cielo esté o no encapotado. Por eso no debemos mirar con sospecha al no creyente, sino que somos nosotros los que nos debemos sentir afortunados y transmitir esa alegría. El no creyente se plantea una ética para orientar su vida que está iluminada por la luz de Dios, aunque pueda tener otras influencias. El creyente plantea su ética dejando que Dios entre en su vida. Por eso se pone a Dios en el origen directo de nuestra ética, hablando de los mandamientos de Dios o de la palabra de Dios expresada en los libros sagrados. Lo verdaderamente importante no es la forma cómo se expresa esa inmersión de Dios en nuestra vida (relatos bíblicos), sino la misma realidad que significa: vemos en nuestra ética la acción del Espíritu de Dios en nuestras vidas y nos abrimos a su providencia y a una relación de amor.

Por ese motivo nuestra elección entre el buen camino y el mal camino, entre el bien y el mal, lo unimos a nuestra opción o rechazo de Dios. De forma que la elección de un no creyente se queda en la segunda parte de los mandamientos: “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, mientras que la elección del creyente añade la primera parte: “amarás a Dios sobre todas las cosas”, en íntima unión con la segunda. Alegrémonos por ello y compartámoslo con quien esté dispuesto a escucharlo.

Nuestra comunidad está formada por monjes cistercienses de la rama que en 1892 constituyeron la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia (OCSO). Somos seguidores de la espiritualidad que San Benito dejó plasmada en su Regla escrita en el siglo VI y asumida por los primeros cistercienses desde la fundación de Císter en 1098.

La historia de nuestra comunidad es dilatada, pues sus orígenes remontan hacia 1150. El arte acumulado a lo largo de tantos siglos expresa, principalmente en la arquitectura, la vida del Espíritu que ha conformado nuestra existencia. Oración y trabajo, soledad interior y vida comunitaria, silencio que escucha y palabra que comparte y acoge, separación y solidaridad con el mundo, en especial con los pobres, serán las características que definan este modo de vida peculiar que no quiere separar lo humano de lo divino.

En la actualidad la comunidad de Sta. Mª de Huerta está formada por una veintena de monjes y tiene una fundación en el monasterio de Ntra. Sra. de MONTE SIÓN, a las afueras de Toledo. Esa vida que desea transmitir, también ha dado nuevos frutos en la Fraternidad de Laicos Cistercienses que se ha ido creando alrededor del monasterio y que viviendo en su condición secular quieren participar de su carisma.

La communauté de Santa María de Huerta est constituée de moines cisterciens de la branche qui créèrent en 1892, la OCSO (Ordre Cistercienne de la Stricte Observance). Ils se conforment a la Régle établie par Saint Benoît au sixième siècle et adoptée par le premiers cisterciens depuis la fondation de cet ordre.

L’histoire de cette communauté est ancienne puisque elle remonte a 1150. L’art accumule au fil de tant de siècles s'exprime principalement dans l architecture et la vie spirituelle qui sont en sont l'essence. La prière et le travail, la solitude et la vie en communauté, le silence et la parole, qui permettent l'écoute, le partage et l'accueil. L’isolement et la solidarité envers les autres, surtout les pauvres, sont les caractéristiques qui définissent ce mode de vie spécifique qui a pour fin de ne pas séparer l'humain du divin.

Actuellement, la communauté de Santa Maria de Huerta est composée d'une vingtaine de moines. Celle ci est en train de créer une nouvelle fondation, dans le Monastère de Notre Dame du Mont Sion, aux alentours de Tolède. Cet état d'esprit que souhaitent transmettre les moines, s’est étendu à des communautés laïques, crées autour des monastères,qui tout en menant une vie séculière, intègrent l'état d'esprit cistercien.

The monastery of Our Lady of Huerta is a community of Cistercian monks of the Strict Observance OCSO who follow the Rule of Saint Benedict, written in the 6th century. The Cistercian Order was founded in 1098.

Our Lady of Huerta has a long history, with its origin going back to 1150. Its art and architecture, accumulated down through the centuries, expresses the life of the Spirit that has shaped its existence. Prayer and work, inner solitude and community life, a silence that listens and a word of welcome, separation and solidarity with the world, especially the poor, are the characteristics of the community’s way of life, which seeks not to separate the human from the divine.

At present, the community of Our Lady of Huerta number approximately twenty monks. It has erected a new foundation, Our Lady of Mount Sion, on the outskirts of Toledo. This community’s life has also born fruit in a lay community that has grown up around the monastery and which, while living in ‘the world’, hopes to share in the Cistercian charisma.

«No anteponer nada al amor de Cristo»

Regla de San Benito LXXII,11.

«Si cuando queremos sugerir algo a hombres poderosos, no osamos hacerlo sino con humildad y reverencia, con cuánta mayor razón se ha de suplicar al Señor Dios de todas las cosas con toda humildad y pura devoción».

Regla de San Benito XX, 1-2

«No abandones en seguida, sobrecogido de temor, el camino de la salvación, que forzosamente ha de iniciarse con un comienzo estrecho. Mas, al progresar en la vida monástica y en la fe, ensanchado el corazón por la dulzura de un amor inefable, vuela el alma por el camino de los mandamientos de Dios»

Regla de San Benito, Prólogo, 48-49.

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