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Por la senda del Evangelio

No he venido a abolir la ley, sino a darle plenitud… El tema que subyace en esta expresión surge con frecuencia en las relaciones humanas, cuando chocan temperamentos diferentes y formas distintas de ver las cosas. Todo grupo humano necesita unas normas para poder convivir. Esas normas son fruto de la propia cultura y de la necesidad de tener unas reglas de convivencia que cohesionen al grupo y le permitan vivir en equidad, protegiendo los derechos de cada uno. Pero como las sensibilidades de sus miembros son diferentes, cuando no se tiene paciencia o capacidad para soportar al diferente es…
La senda por la que nos invita a caminar Jesús de Nazaret comienza con las bienaventuranzas, unas bienaventuranzas radicalmente contrarias a lo que solemos buscar de forma natural, no por su fin, que siempre es la felicidad, sino por su inmediatez. La diferencia está en el camino que se sigue. Hay una senda que se parece a las canciones de verano: son atractivas por ser fáciles y pegadizas, pero pronto cansan y se olvidan. Hay otra senda que resulta más difícil, como una melodía más elaborada, pero que cuando se domina produce una gran satisfacción y perdura en el tiempo.…
Las grandes metas suelen requerir un trabajo constante, exigente y paciente. Los buenos guisos no se consiguen en el microondas. Eso nos cuesta aceptarlo, pues nuestra cultura es muy rápida en todos los sentidos. Es más atractiva la especulación y el pelotazo económico que la laboriosidad y el bien hacer para ganarse con honradez el propio sustento. Nos gusta pedir a la fortuna que nos allane el camino y anticipe el bienestar de golpe. Cuidamos más la imagen atractiva que la autenticidad oculta y trabajosa. En el plano espiritual sucede lo mismo. Es más atractiva una religión donde su dios…
Cuando anochece buscamos la luz para ver el camino. La oscuridad nos oculta el horizonte, no nos permite saber por dónde vamos. Tememos caernos y vamos lentos y titubeantes, presagiando el peligro del tropiezo. ¿Qué hacer en esos momentos? Buscamos cualquier destello de luz que nos permita vislumbrar el camino. Pero no todas las luces nos lo muestran. Algunas nos ciegan al enfocarnos a nosotros mismos. En la Iglesia estamos viviendo tiempos difíciles y pasando por zonas oscuras. Lo vemos en nuestros titubeos y desconciertos. También lo vemos en el pecado que hay en su seno, en el daño y…