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OBLATADO HNO. ELOY

(02.FEB.2016)

Hoy la Iglesia celebra la presentación de Jesús en el templo, donde sus padres José y María le llevaron a los 40 días de nacer para ofrecerlo al Señor por ser el primogénito, la primicia de toda vida esponsal, siguiendo la costumbre judía. Ofrecían a Dios lo que de Dios recibieron.

Hoy se presenta nuestro Hno. Eloy ante la Iglesia para ofrecerse a sí mismo haciendo el compromiso definitivo como oblato, que es lo que significa. No están presentes sus padres Clemente y Juana, aunque sí nos ven desde donde habitan, desde el corazón de Dios que todo lo abarca. Ya no eres un niño, Eloy, pero el tiempo no cuenta para Dios, que está más allá del tiempo. Lo que Dios quiere de nosotros es nuestro corazón, nuestra donación, nuestra entrega confiada, ese abandono existencial que pone de manifiesto nuestra fragilidad y su fuerza en nosotros, pues sólo él nos sostiene.

La oblación de uno mismo siempre tiene una motivación. Nadie se entrega porque sí, nadie lo hace si carece de motivación. ¿Qué es lo que te ha lanzado a dar este paso de abandono, a donarte como oblación delante de Dios? Ciertamente que no ha sido la necesidad. Muy pronto empezaste a trabajar, con tan solo 16 años. La vida no te ha sido fácil, pero has sabido mirarla de cara con valentía. Has vivido en diversos lugares y tenido diferentes oficios. Pero algo pasó un día que te cambió el rumbo. Bien sabes de lo que hablo. Fue un martes como hoy, un martes santo tenía que ser. A partir de entonces la semilla ya estaba sembrada. Ahora, años después, todo va adquiriendo un sentido nuevo. ¿Te has fijado que no sólo estamos en martes, sino en el año dedicado a la misericordia? Todo se enlaza.

Pero lo más importante en este momento es el paso que das y el camino que se abre ante ti. Las cosas cambian, el tiempo pasa, la hermosura se marchita, pero lo que sembramos en el espíritu permanece y se acrecienta. Hoy te comprometes con nuestra comunidad en un acto de oblación. ¡Nunca te olvides!: hoy te comprometes a hacer de tu vida una oblación. Normalmente buscamos el beneficio personal, el propio interés. Trabajamos por aquello que nos ofrece bienestar. Si entregamos nuestro tiempo y esfuerzo nos preguntamos primero sobre el beneficio que nos va a reportar. El paso que hoy das, Eloy, no va en esa dirección. Hacer ofrenda de uno mismo es darse a los demás, olvidarse de sí, dejándote adentrar en la experiencia de Dios que tenemos en el crucificado, en la entrega que hizo de sí mismo Jesús Nazareno por amor a todos. Otra coincidencia, ¿verdad, Eloy?

Escándalo para los judíos, necedad para los griegos. O traducido a nuestro tiempo, escándalo para los que buscan en la religión la seguridad y el interés; necedad para los que sólo viven de tejas abajo, para los que sólo valoran aquello que ven, que comprenden, que les enriquece. Los religiosos estamos llamados a ser luz, pero sólo podemos serlo si la llevamos dentro, si vivimos de otra manera, si nuestros valores son los de Cristo y no los mundanos, si nos hemos dejado nosotros iluminar primero.

El camino de la donación personal te irá iluminando muchas cosas. No te instales en la queja, en la defensa de tus derechos, sino pregúntate siempre lo que Dios te puede estar pidiendo en cada momento de tu vida, especialmente en los momentos difíciles. Si decides ofrecerte has de estar pronto a conocer lo que te piden, pues es más valioso dar lo que me piden que ofrecer lo que no me piden. Lo primero ha de pasar por la renuncia personal, mientras que lo segundo busca la satisfacción personal.

Hoy la comunidad te acoge de corazón y se ofrece también a ti en este camino de donación mutua siguiendo los pasos de Jesús. No somos santos, pero sí queremos hacer el camino de la santidad. Nos acaban de leer el capítulo 72 de la Regla de San Benito, que nos invita a la paciencia mutua, a sobrellevar los unos las cargas de los otros, sus debilidades tanto físicas como morales. En la acogida paciente y sincera del hermano radica la mejor oblación, esa que nos ofrece el mismo Dios. Es por ello que la comunidad será tu escuela de oblación. No desaproveches ningún momento y contémplalo todo como un regalo de Dios.

Hoy tenemos con nosotros a tu familia y algunos seres queridos….